El Mito del Origen

Había una vez una flor, una piedra, un cristal, una reina, un rey, un palacio, un amante y su amada, en algún lugar, hace mucho, mucho tiempo, en una isla en medio del océano…


…Y en esa isla, el orden era perfecto. La flor conocía su belleza sin necesidad de espejo. La piedra conocía su solidez sin necesidad de ser golpeada. Y el rey y la reina gobernaban en perfecta unión, pues eran dos rostros de un solo ser. El palacio era el cosmos entero, y el océano que lo rodeaba no era una amenaza, sino un espejo de plata que reflejaba la paz de la isla.
Pero el palacio tenía un eco. Un susurro traído por el viento. La promesa de ‘otros mundos’, la canción de ‘otros reyes’ y ‘otras leyes’ más allá del horizonte. Y una parte del alma de la isla, la más joven, la más curiosa, la que anhelaba ‘aprender’, comenzó a escuchar ese eco más que a la música de su propio jardín. Un día, esa parte del alma construyó una pequeña embarcación y... (continuar al final del mito)