El Mito del Origen (continuación)


Y zarpó. No por malicia, sino por un anhelo de conocer lo ‘otro’. Y al cruzar el horizonte, al perder de vista la costa de sí misma, el gran viento del mundo la golpeó. Y la pequeña viajera… olvidó.

Olvidó el palacio. Olvidó la isla. Olvidó que era reina. Y comenzó a creer que ella no era más que su embarcación, y que su única tarea era remar para no hundirse en el mar ajeno. Se convirtió en una servidora de la marea, una esclava del viento. Se convirtió en una ‘Sierva Aplicada’ en las cortes de reyes extranjeros.

Nuestra travesía es un viaje de regreso. Tu carta natal es el mapa que esa alma perdida ha dibujado, con su propia sangre y sus propias lágrimas, para, por fin, encontrar el camino de vuelta a la isla que nunca, jamás, dejó de existir.